La salud de Michael Schumacher, un secreto total

El domingo 29 de diciembre de 2013, a primera hora de la tarde, en el Hospital Universitario de la ciudad francesa de Grenoble había ingresado un paciente en estado crítico que peleaba por mantenerse con vida tras haber sufrido un accidente mientras esquiaba en los Alpes franceses, Su nombre, Michael Schumacher.

Las múltiples lesiones cerebrales provocadas por un fuerte golpe contra una roca dejaban al icono mundial del automovilismo moderno con un muy mal pronóstico.

Cinco años después de aquella pésima noticia la salud del Kaiser, que el 3 de enero cumplió 50 años, sigue siendo un misterio del que apenas ha trascendido nada, solo conjeturas a partir de un par de testimonios que, de cualquier forma, tampoco permiten hacerse una idea certera de las condiciones en las que se encuentra el expiloto.

Ese misterio estuvo a punto de terminar cuando el heptacampeón de Fórmula 1 fue trasladado desde el hospital de Grenoble, al de Lausana en Suiza, organizado por una de las empresas de rescate más prestigiosas del país: Rega.

El traslado se realizó con éxito, o eso se creía, debido a que unas semanas más tarde la representante del piloto, Sabine Kehm, lanzó un comunicado inesperado.

“Desde hace muchos días se están ofreciendo documentos y datos robados. Quien los ofrece asegura que se trata del historial médico de Michael Schumacher. No podemos afirmar si esos documentos son auténticos. De cualquier forma, está claro que los documentos han sido robados. Se ha denunciado al ladrón y las autoridades ya están trabajando en el asunto”.

Posteriormente, Rega se vio obligado a reconocer que habían recibido un informe médico de Schumacher por parte del Hospital de Grenoble, para poder dar “una opinión técnica y organizar el traslado adecuado en ambulancia”.

Entre las pruebas, la policía estableció que el sospechoso se habría hecho de una copia de aquel historial, que días más tarde intentó vender a la prensa.

En junio de 2014 y tras salir del coma, Schumacher fue trasladado a su casa, en Gland (Suiza), donde un equipo de especialistas le proporciona todos los cuidados que necesita, y que supone un desembolso superior a los 200.000 euros mensuales.

A mediados del mes pasado, el Daily Mail afirmó que Michael no permanecía postrado permanentemente en la cama ni requería respiración asistida, comunicado que no fue desmentido por la familia, al contrario, con otras informaciones aparecidas anteriormente.

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