Las revelaciones del cerebro de Aarón Hernández, asesino y ex jugador de la NFL

Tenía 27 años y un futuro prometedor dentro de la NFL, pero Aarón Hernández de los Patriots tomó decisiones que terminaron con su carrera en el mundo del fútbol americano tras ser condenado por el asesinato de uno de sus amigos Odin Lloyd en 2013.

En abril, mientras cumplía cadena perpetua en prisión, Hernández se suicidó. Horas después de su muerte, un grupo de expertos realizó un estudio del cerebro del ex jugador, que en principio tenía una apariencia saludable.

El órgano mostró un estado de encefalopatía traumática crónica (CTE, por sus siglas en inglés) similar al de alguien afectado por esa enfermedad cerebral degenerativa, pero de 60 años. Los científicos estadounidenses lo consideran el caso más grave jamás registrado en alguien de su edad.

La enfermedad era conocida como “demencia pugilística” debido a que se le atribuía a los boxeadores, sometidos constantemente a los golpes en la cabeza.

El CTE causa trastornos en el comportamiento como agresividad, depresión y falta de control emocional, además de problemas cognitivos como pérdida de la memoria y demencia.

El cerebro de Hernández se encontraba en un estado de la enfermedad de categoría tres, de una escala de uno a cuatro, resultado que se asocia a jugadores cuyos cerebros fueron previamente estudiados, pero con una edad de alrededor de los 56 años.

El periódico New York Times publicó en julio los resultados de un estudio llevado a cabo a 202 cerebros, 111 de ellos pertenecían a exjugadores de la NFL, 110 de ellos mostraron señales de CTE.

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