Dos caras: Rencor-Felicidad

Año 2017, un año que sin duda será recordado por amantes del fútbol, analistas de este deporte, federados, pero aún más por quienes viven detrás de la piel del Barcelona Fútbol Club.

Hace tan solo pocos días, se dio a conocer el paso de Neymar da Silva Santos Júnior al París Saint-Germain, equipo que pagó una cláusula de 222 millones de euros, convirtiéndose en el traspaso de mayor valor en toda la historia del fútbol, y que ahora nos deja ver las dos caras de la moneda entre la ciudad de Barcelona y la de París.

Las caras largas, el dolor e incluso el odio en ciertos aficionados barcelonistas ha sido más que evidente con las expresiones de “el dinero lo mueve todo” o “Messi sí es fiel”, la frase que fue utilizada como ejemplo para los actuales jugadores por parte del presidente del club catalán.

“Aquí no te queremos; Neymar muérete”, fue el canto que dieron los aficionados del Barcelona durante el partido contra Chapecoense.

Se desvaneció la MSN, el tridente que quedará en la historia a nivel mundial, ahora, Messi y el uruguayo Luis Suárez, deberán elevar sus plegarias por un nuevo compañero, pues quedó un vacío en su táctica de juego, aunque ya Josep María Bartomeu dio por un hecho la desaparición de pensar en el tridente; ahora se pensará en el equipo.

Muchos afirman que Neymar contaba con las mejores condiciones: estaba en uno de los mejores clubes del mundo, jugaba con los mejores del mundo, recibía un salario que valía para vivir a todo de lujo y con sobrante, así que por qué irse a otro lugar, la razón de la mayoría es: dinero.

Pero, la ambición y competitividad del París Saint-Germain, es lo que el crack asegura que lo llevó a firmar ese enorme contrato, que ha causado tanto revuelo en el mundo futbolístico.

Ahora, en Francia se vive toda una fiesta, donde hasta la Torre Eiffel dio su recibimiento al nuevo inquilino y adquisidor del número 10. Camisas con su nombre, aficionados eufóricos por adquirir una, el cariño de una nueva afición y su apoyo es lo que está marcando la diferencia.

Cada día que pasa, Neymar sigue en su nuevo mundo en la ciudad de Francia, mientras que los blaugranas, siguen acumulando rencor y odio a uno de los que fue de sus mejores jugadores, uno que obtuvo 8 títulos durante su estadía, 75% de victorias en sus 186 partidos disputados y 105 anotaciones que cada culé gritó con el alma.

¿Por qué atacar a un jugador por intentar superarse? ¿Por qué olvidar cada logro obtenido al lado del brasileño que quedará en la historia de este equipo español? Las personas nunca quedan satisfechas con las acciones; si se estanca es un mal jugador, si decide crecer es desleal.

Neymar ya ha abierto un nuevo camino en su carrera, a la cual aún le quedan suficientes años para obtener nuevos títulos, un camino que decidió con sus cinco sentidos activos y en todas sus facultades, ¿Porqué no dejar que viva su nuevo sueño?

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