¡Esto es mucho más que fútbol!

¡Esto es mucho más que fútbol! Lo demuestra la eufórica afición que a pesar de que su equipo estaba quedando fuera, cantaba a coros sin parar hasta el minuto final del encuentro. Lo demuestran los jugadores cuando salían de su propia casa con caras de desilusión. Pero más lo demostraba el crack brasileño, Neymar quien no soportó las lágrimas, a quien no le importó cuántas cámaras hubieran encima de él en ese momento.

Lloró, lo hizo desconsolado, cayó en brazos de quien durante todo el partido se había encargado de bloquear sus jugadas. Dani Alves, su compañero de selección.

El partido iniciaba con una desventaja de los españoles, y ellos sabían que estaban 3 goles por debajo, no habían marcado en Italia, pero mantenían su esperanza. Sabían que su casa sería una fortaleza, un castillo protegido con miles de camisetas azulgranas.

La ilusión se mantenía ¡Más aún después de semejante goleada a los parisinos! Y Neymar, Neymar tenía su mente puesta en marcar esos suculentos goles que había logrado anteriormente en el recinto donde todos los catalanes se unen a festejarlos.

El brasileño se movió. Él subió, él bajó, él “la tocó”, verdaderamente sudó su número once, estaba dando la talla, pero no era el día de los catalanes.

No lo lograron. Inclinaron cabeza y abandonaron la carrera por una de las copas más prestigiosas de Europa.

Último pitazo del partido. Se va el Barcelona. No hubieron goles en el Camp Nou. ¿Acaso se acabaron las noches mágicas?

Las gradas seguían llenas de cánticos y banderas ondeando pero ¡Cayó el Barcelona ante la Juventus! ¡Se acabó el sueño de la Champions League para los culés! Quedan fuera y el mundo de Neymar parece derrumbarse en ese momento.

Figuró, sobresalió como lo hizo cuando logró una remontada de historia ante el Paris Saint Germain,  pero nada sirvióHabía dado todo, pero sabía que no había logrado su objetivo y sus sentimientos en la cancha pudieron más que nada.

Alves se había encargado de que sus jugadas no fueran perfectas, pero ese mismo Alves se encargó de consolarlo y de demostrar esa parte linda del fútbol. Enseñó al mundo que más que rivales existen amigos.

Para el delantero del tridente blaugrana todo había acabado, para él todo lucía en silencio a pesar de que atrás seguían sus seguidores ondeando sus banderas. Estaba desesperanzado, eso lo demostró en la cancha mientras salió de ella con su cara dentro de su piel culé, mientras esperaba a que terminara uno de sus peores días en este deporte. Este lindo deporte que es más que solo fútbol.

 

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