La carta de despedida de Riccardo Saponara a Davide Astori

El jugador de la Fiorentina Davide Astori, de 31 años, fue hallado muerto en su habitación del hotel de Udine, donde se encontraba concentrado para disputar el partido de la Serie A ante el Udinese.

La noticia conmocionó al mundo del fútbol donde Davide era muy apreciado. Aún siguen las investigaciones sobre el motivo de su muerte.

Su compañero de equipo Riccardo Saponara se despidió de Davide publicando una emotiva carta en sus redes sociales donde queda evidenciado el dolor que trajo consigo su deceso.

“Oh capitán, mi capitán. ¿Por qué no bajaste a desayunar con nosotros? ¿Por qué no sacaste tus zapatos de la habitación de Marco y bajaste para tomar tu zumo de naranja, como lo hacías siempre? Ahora nos dicen que la vida sigue y que tenemos que seguir adelante, levantándonos cada mañana, pero ¿qué sabor tiene tu ausencia? ¿Quién llegará cada mañana a la cafetería para calentar el ambiente con su sonrisa? ¿Quién nos preguntará lo que hicimos la noche anterior para reírnos? ¿Quién llamará la atención a los jóvenes y cargará de responsabilidad a los veteranos? ¿Quién formará un rondo para jugar a ‘dos toques’? ¿Y quién volverá loco a Marco con la ‘Play’? ¿Con quién vamos a debatir sobre Masterchef, los restaurantes florentinos, las series de televisión o los partidos jugados? ¿A quién apoyaré mi hombro en el almuerzo después de un entrenamiento agotador? Vuelve, todavía tienes que terminar de ver LaLaLand para analizarlo como hacías con cualquier película recién estrenada.

Vuelve a Florencia, te están esperando para tu renovación y para reconocerte lo bueno y positivo que eres cada día con nosotros. Sal de esa maldita habitación. Te estamos esperando mañana para empezar el entrenamiento.

En la vida hay gente con la que nunca conectas y luego está Davide, que inmediatamente te integra con un simple: ‘Benvenuto a Firenze Ricky’. Donde quiera que estés ahora, continúa defendiendo nuestra portería e iluminando el camino correcto desde la línea de atrás. Oh capitán, mi capitán. Por siempre mi capitán”.

O capitano, mio capitano. Perché non sei sceso a fare colazione insieme a tutti noi? Perché non sei passato a riprendere le tue scarpe fuori dalla camera di Marco e non sei venuto a bere la tua solita spremuta d’arancia? Ora ci diranno che la vita scorre, che lo sguardo va puntato in avanti e dovremo rialzarci, ma che sapore avrà la tua assenza? Chi arriverà ogni mattina in mensa a riscaldare l’ambiente con il proprio sorriso? Chi ci chiederà incuriosito ciò che abbiamo fatto la sera precedente per riderci su? Chi sgriderà i più giovani e chi responsabilizzerà i più esperti? Chi formerà il cerchio per giocare a “due tocchi” o chi farà ammattire Marco alla play? Con chi dibatteremo sulle puntate di Masterchef, i ristoranti fiorentini, le serie TV o le partite disputate? Su chi appoggerò la mia spalla a pranzo dopo un allenamento estenuante? Torna dai, devi ancora finire di vedere LaLaLand per poterlo analizzare come ogni film appena uscito. Torna a Firenze, ti attendono in sede per rinnovare il contratto e riconoscerti il bene e la positività che doni quotidianamente a tutti noi. Esci da quella maledetta stanza, ti aspettiamo domani alla ripresa degli allenamenti. Nella vita ci sono persone che conosci da sempre con le quali non legherai mai, poi ci sono i Davide che ti entrano immediatamente dentro con un semplice “Benvenuto a Firenze Ricky”. Ovunque tu sia ora, continua a difendere la nostra porta e dalle retrovie illuminaci il giusto cammino. O capitano, mio capitano. Per sempre mio capitano.

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